Me ha parecido al caso publicar este cuadro de Mantegna porque es una bella representación de cómo la virtud se impone valerosa sobre los excesos del vicio. Ante ella, las tinieblas se disipan y se descubre como el orden surge para lucir el esplendor y la belleza de una vida íntegra. Así ha de ser en nuestras vidas, porque la medida de una nación es los hombres que producen y la bondad o la belleza de la vida que viven. Cuánto más realicemos este ideal, tanto más estaremos contribuyendo al progreso de nuestra sociedad y nuestra patria.

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